Nuestra distancia con España
Nuestra distancia con España
May 28, 2013 0 Comments

En el 39 Seminario Internacional de Pirotecnia que se celebra en Valencia, España desde el 28 de mayo al 1ero de Junio y que alberga algunos de los científicos e investigadores más importantes a nivel mundial, Luis Santamaría, representante del Gobierno Español, lanzó durante el evento de inauguración, un mensaje contundente que nos invita a la reflexión: ‘las autoridades están para apoyar a las empresas para hacer negocios, hacerlas crecer, hacer que generen más empleos y crear buenas condiciones para ellas’.

Este mensaje y posición del Gobierno de España perteneciente a la Unión Europea, que fue escuchado por 120 personas de más de 17 países que atienden este seminario de la International Pyrotechnics Society, se contrasta con la posición de muchas de las autoridades reguladoras en América Latina y de forma más alarmante con las de México en la que las empresas relacionadas con pirotecnia sortean las implicaciones de una ley confusa e inoperante, aplicada muchas de las veces de manera discrecional, con el pretexto de la situación de seguridad del país, en un estado de indefensión que debería ser objeto de atención por parte de Derechos Humanos.

Este ambiente, que limita y obstaculiza el desarrollo y la competitividad de las empresas, se agrava con otros elementos como la corrupción que daña el desarrollo de las empresas, la interpretación de normas, las diferentes posiciones y leyes entre municipios, estados y entidades de gobierno y una gestión de trámites ineficaz e ineficiente, sin tiempos de obtención de respuesta y mucho menos una aprobación ficta.

Todo este crisol de elementos crea un circulo vicioso y pernicioso. Las empresas pirotécnicas son presionadas para mejorar sus procesos, sus eventos y sus condiciones de seguridad pero sin existir una correspondencia de las autoridades a revisar la relación y entendimiento de su propio componente en esta transformación. Es decir, mientras se solicita a las empresas a ejercer mejoras, sin dotarlas de recursos, herramientas o facilidades para accesar a nuevas tecnologías, se sigue provocando su deterioro y su satanización, que nos refieren a los jucios sumarios de la santa inquisición. Sin la transformación de esta relación se imposibilitan mejoras que podrían significar en una mayor generación de empleos, mejor competitividad, exportaciones y seguridad para todos.

Algún servidor público podrá aducir que España no es en este momento el modelo de efectividad por su situación económica, algo que solo reforzaría nuestra premisa: se evidenciaría la falta de entendimiento de manera absurda y redundante. El nivel de seguridad que la industria pirotécnica en la Unión Europea tiene, absolutamente superior al nivel que se tiene en América Latina, no ha sido producto de un evento casual sino de la suma de voluntades y de leyes claras, lógicas e innovadoras así como autoridades capaces y comprometidas, con una mentalidad abierta que dignifica la industria, las empresas y las personas dedicadas a la pirotecnia en sus distintas modalidades.

Las palabras de Luis Santamaría deberían provocar la reflexión y un mea culpa. Pero lo más probable es que nunca sean conocidas por las personas responsables de los distintos niveles de gobierno en los distintos países de nuestra pirotécnica América Latina.

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